Neurodinamia


Neurodinamia

NEURODINAMIA O MOVILIZACIÓN NEUROMENÍNGEA

La movilización neurodinámica, neural, o también llamada neuromeníngea es un método tanto de diagnóstico (a través de test neurodinámicos) como de tratamiento de las alteraciones mecánicas del sistema nervioso.

Para ello se llevan a cabo movimientos específicos de las extremidades y del raquis con el fin de movilizar el tejido neural, mejorando su tolerancia al estrés mecánico (fuerzas de compresión, tensión y fricción) al que es sometido durante los movimientos habituales que realizamos en la vida diaria y, de esta manera, reducir los síntomas.

¿Cómo puede lesionarse el sistema nervioso periférico?

Los nervios discurren en el cuerpo a través de túneles entre músculos, fascias, huesos…, con el fin de llegar a los tejidos que inervan. Cuando dichas estructuras entre las que pasan presentan alguna patología (contractura, inflamación, rigidez del tejido, atrapamiento,…) puede producirse una irritación del tejido neural que dará lugar a dolor.

A lo largo del recorrido de los troncos nerviosos, existen varios puntos considerados como “zonas de conflicto”, que son lugares donde, por las especiales condiciones anatómicas de las estructuras que rodean al nervio, su movimiento a través de ellas puede verse dificultado, quedando en ocasiones atrapado y siendo comprimido.

Un ejemplo de zonas de conflicto pueden ser: el paso del plexo braquial (troncos nerviosos que van a inervar el brazo principalmente) a través de los músculos escalenos en el cuello, el paso del nervio mediano a través del músculo pronador redondo en el antebrazo, el túnel del carpo en la muñeca, el punto en el que el nervio ciático pasa a través o por debajo del músculo piramidal, y un largo etcétera.

El tejido neural, en condiciones normales, es capaz de adaptarse a todos los movimientos que realizamos en el día a día. Sin embargo, cuando es sometido a fuerzas de tensión, compresión o fricción mantenidas o repetitivas (por ejemplo en gestos deportivos, domésticos o laborales que se repiten continuamente), el nervio puede sufrir:

1.    Disminución del aporte sanguíneo y, por tanto, falta de oxigenación (isquemia).
2.    Si la isquemia se alarga en el tiempo, la consecuencia puede ser una disminución en la conducción de impulsos nerviosos, y una inflamación del tejido neural.

Igualmente, los troncos nerviosos pueden dañarse tras un sobreestiramiento, como por ejemplo tras un esguince de tobillo (nervio peroneo), o como consecuencia de un esguince cervical (plexo braquial).

En ocasiones, en dolencias atribuidas a otras estructuras como músculos (contracturas, distensiones…) o tendones (tendinopatías), en las que, en teoría, no existe un atrapamiento nervioso, los síntomas del paciente pueden tener también un componente de origen neural, que se pondrá de manifiesto al realizar la exploración mediante tests neurodinámicos. En muchos casos en los que no es detectado este componente neural, el tratamiento de Fisioterapia puede quedarse estancado y los síntomas serán resueltos sólo parcialmente. Por ello su importancia.

Síntomas característicos de afectación neural
•    Dolor localizado en una parte o la totalidad de los tejidos que inerva, generalmente intenso, de tipo punzante, quemante o eléctrico.
•    Alteración de la sensibilidad en forma de hormigueos (parestesias), entumecimiento o debilidad muscular.
•    Dolor muy intenso que se provoca fácilmente (por ejemplo tras un pequeño movimiento) y que queda latente tiempo después de haberse despertado.
•    El dolor puede aparecer espontáneamente, sin ningún estímulo, y puede ser más intenso por la noche.
•    Hay posturas que alivian el dolor y otras que lo empeoran.
•    Generalmente la persona adapta su postura, de manera que adopta aquella en la que mantiene al/los nervio/s afectados en una posición de mínima tensión, creando compensaciones posturales nocivas.

La exploración y el tratamiento mediante movilización neuromeníngea

Exploración
1.    Se realiza una exploración del “lecho neural”, es decir, de los tejidos por los que pasa y a los que da inervación el/los nervio/s que creemos pueden estar afectados, así como una palpación de todo el trayecto de los troncos nerviosos. Con ello conseguimos identificar zonas donde existe una sensibilización del nervio, la cual se presenta en forma de respuestas dolorosas anormales o exageradas en relación al estímulo que realizamos (alodinia, hiperalgesia).
2.    Seguidamente determinaremos, mediante los tests neurodinámicos, si existe una implicación neural o no, realizando maniobras que llamamos de “diferenciación estructural” (movimientos realizados en un orden determinado, aumentando y disminuyendo la tensión del nervio y evaluando así si las respuestas a las pruebas se corresponden con los síntomas del paciente).
3.    Posteriormente, y una vez identificada una implicación neural, buscaremos, usando los mismos tests neurodinámicos, qué estímulo mecánico despierta en mayor medida los síntomas que nos describe el paciente tensión, compresión, fricción o una combinación de ambos). Se realiza con mucho cuidado y atención para no estresar en exceso el tejido nervioso, debiendo ser la evocación de los síntomas mínima.

Tratamiento
Una vez hecha la exploración, procedemos al tratamiento, aplicando, bien técnicas de movilización neural con carga tensil, bien de movimiento con deslizamiento, asociadas a masaje de los tejidos que forman el lecho neural. Con ello mejoramos progresivamente la movilidad del tejido nervioso, así como su irrigación sanguínea, en busca de una disminución de los síntomas.
Las técnicas que se aplican pueden ser pasivas (realizadas por el Fisioterapeuta) o activas (ejercicios de autotratamiento).

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